Silencio, divino tesoro

Silencio, divino tesoro

Hablar, hablar, hablar y no parar de hablar, ese es nuestro objetivo continuamente. Hablar de lo que nos interesa o de lo más banal, pero no dejar de hablar. Parece ser que si no es con nuestra boca será con nuestros dedos, pero existe una falsa realidad en la cual el silencio es pecado.

 

Incito en este artículo a que pequen de silencios, a resaltar lo que viene tras esos segundos de incertidumbre, que determinará tu gloria o la más burda expresión. Este recurso ayuda a generar expectación, y ante todo a hacer partícipe de cualquier intervención de una explosión de emoción que conlleve un cambio en el público presente. Como cualquiera sabe apreciar el buen vino, las buenas compañías, los idílicos atardeceres o las acertadas palabras de un buen libro, este és uno de los recursos que pueden ayudarte a canalizar el mensaje.

Para ello lo más importante es practicar, entender el momento dónde construirlos, dar lugar a la respiración suave que nos ayude a relajarnos en esos momentos tan tensos que rodean esa experiencia que se convierte el hablar en público. Todos recordamos los geniales silencios antes de un comentario único, ese instante que nos puede llenar de carcajadas o del mayor asombro, ese momento arquitectónicamente establecido para hacer de esos segundos, un momento eterno. Saber dar importancia a lo importante, es el mayor reto a la hora de escribir un discurso.

Os reto a averiguar de cada noticia, de cada entrevista y de cada conversación ese eslogan y concepto clave, que nos ayude a establecer este recurso, al que acompañaremos con unas breves palabras que le den profundidad a nuestras palabras.

Recuerdo el silencio del “Yes, we can”, los silencios geniales de nuestro Matías Prats y ante todo, los que un gran comunicador como Pedro Piqueras cose, en cada uno de sus momentos en el aire. Resaltaré uno de un viejo amigo de lecturas que dice así: dar la vida y el alma por un desengaño, (pausa eterna) esto es amor, quién lo probó lo sabe.

Las últimas palabras de este pecador lo dicen todo, usa la palabra con pausas en el momento adecuado y con prisa cuando el tiempo se te eche encima, pero jamás podrás notar esa sensación de pánico escénico completo, si no haces uso de ese pecado, llamado silencio.

Manuel Morey Vives

Socio Usa la Palabra Formación

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