Aula, qué bonito nombre

Aula, qué bonito nombre

Ago 16, 2017 Soft Skills por hpqlu

Cuando me marcho me deja con ganas de más, porque es el hogar en el que vivimos experiencias únicas, donde alumnado y profesorado miramos de conocernos. Horas y horas pasadas en el intento de ser breves e interesantes, que nadie lo considere una pérdida de tiempo.

Aulas que al ver un móvil aparecer bajo la mesa se convierten en duelos del viejo Oeste dónde debes aceptarlos y ser rápido, o evitarlos para no interrumpir tu clase. Aulas dónde sino se acerca alguien al acabar, consideras que tu tiempo de formación no fue interesante.

Aulas en silencio cuando toca la campana y te dejan detalles imborrables en la memoria. Aulas que para poner el proyector, el sonido o la conexión a internet más que un reto personal se acerca a una odisea que desaparece cuando un alumno clica un boton y se acaba el drama.

Aulas para que el alumnado comparta su vida personal hasta el extremo en el que duele, porque la verdad, duele. Cuando una persona mira de curar las heridas tras perder una relación de pareja o un ser querido, el aula es una larga y liviana espera para recuperarse.

Aulas en las que cualquier pregunta es válida, dónde las consultas tímidas son las que más descolocan, con las que más aprendes.

Aulas dónde cada minuto es oro, y a veces plata, pero que si no sabes apreciarlas es mejor dejarlas. Aulas que llevan muchas vidas juntas; motes entres los alumnos, bromas que acabas entendiendo con el tiempo y relaciones interpersonales entre esos alumnos que estan por llegar.

Aulas que te hablan para romper el silencio, proponerte cambios y agradecerte  tanto que no hay tiempo ni dinero que lo compense.

Aulas que me justifican por qué salgo tan tarde, por qué ceno cuando la gente duerme y por qué me debo a ellos. Tartas de cumpleaños, regalos y sorpresas que traen alegrías y tristezas, discusiones y proezas, que nos enriquecen el alma.

Aulas que te miran y te desarman, que te cambian, que hacen reirte y emocionarte, que no te marcharías nunca de ellas o que preferirías no haber ni empezado la clase.

Aulas pesadas y ligeras, que te dan cobijo y te sirven en bandeja. Aulas que te modernizan o te hacen sentir viejo porque, ¿cómo puede ser que haya gente que no sepa lo que es un cassete?. Aulas que reciben cientos de llamadas, correos, notificaciones de las redes sociales,  algún que otro sms y miradas de disculpas por la interrupción o divertidas situaciones que se acaban con una sonrisa.

Todas estas situaciones durante un tiempo se me escaparán, estaré menos en vosotras, aulas, pero no os olvidaré ni un segundo.

Me acordaré de vosotras como espero que vosotras de mi, aunque creo que estoy pidiendo demasiado. Ahora yo también las viviré como vosotros, alumnos, pero no penséis que seguiré siendo correcto, porque entonces, no habréis aprendido nada.

No me olvidaré de vuestro código, de vuestro tempo, de vuestros momentos de relax y risas, los de trabajo duro, ánimo, desánimo y ante todo aprendizaje. Estaremos siempre juntos porque así nos hizo coincidir la vida. No nos abandonaremos porque de vez en cuando quedaremos a tomar la pequeña dosis de adrenalina y felicidad que nos aportamos mutuamente.

No es un adiós ni un hasta luego, sino un ahora vuelvo. Espero que me entiendas pero esto no es una ruptura, simplemente necesito dedicar tiempo a otras cosas. Pero tranquilas, os tendré siempre en mi pensamiento.

Espero haber sido claro y escueto, perdonadme la prosa barata y hasta veces el verso, pero qué mayor poesía que formar parte de la vida de los futuros versos que pagarán mi pensión, o eso creo.

Espero ser amigos para siempre, quién te dice si algo más, porque gran parte de lo que soy ahora os lo debo a vosotras, aulas ausentes pero latentes en mi en este tiempo que empezamos.

Con una sonrisa que es lo único que jamás pierdo, aquí acabo y hasta luego.

Manuel Morey Vives

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